Un adiós más

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Luego de unos días de espera burocrática y de tener finalmente un papel que certifica que estoy aquí (yo le añadiría y ahora) me encuentro empacando otra vez. Me pregunto qué tanto es lo que he comprado y por qué mi maleta está pesada si yo estoy tan liviana. Reviso una y otra vez. Hay 2 libros más, 2 camisetas y unos pantalones nuevos. Empiezo a recorrer y saco 2 pantalones y 2 camisetas y las entrego al ashram para sus obras sociales.

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Me doy cuenta que estoy llena de amuletos y malas (rosarios budhistas que sirven para contar los mantras). Todos estos, regalos de personas especiales en mi vida. Todos ellos de 108 pepitas (12 ciclos de 9). Uno es de perlas blancas para balancear la energía femenina y otro para incrementar el calor en el cuerpo. Los dos cargados de amor y deseos.

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Empaco para irme nuevamente de este lugar que fue mi casa, en donde encontre amigos, hermanos y vida. Recojo mis cosas mientras vuelvo a oir mis canciones favoritas de este tiempo… esas que hablan de amor y de luz, de deseos, de lo humano y de lo cósmico, voy cerrando la maleta mientras en mi mente se repite mi mantra favorito de todos los tiempo: Padre nuestro, que estás en el cielo…

Oigo cantos en sanskrito a lo lejos: Hare Krishna, Govinda bolo hari gopal bolo, Om nama Shiva, que calman mi mente, mientras en mi corazón resuenan villancicos e imagino natilla con bueñuelos. En mi memoria, canciones de coro, voces de niños, maracas y panderetas, una guitarra y la voz de mi tía Ana…Ven a nuestras almas Jesús ven, ven no tardes tanto.

Todo se me ha vuelto simple, todo se ha convertido en situación, mi mente está de corto plazo y paso por encima de tantas cosas a gran velocidad. Ya no me detengo en pensamientos por horas y horas, sino que le doy espacio a nuevos deseos, a nuevas creaciones y a lo que ya pasó lo dejo pasar.

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Me dirijo hacia las cuevas de Ajanta donde está el Budha reclinado y luego de unos días, de nuevo a Bombay. Mis planes han cambiado y pasaré navidad y año nuevo en Egipto. Otro viaje cargado de misticismo y espiritualidad y sobre todo de amor que se derrama sobre el Mar Rojo y atraviesa desiertos.

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