Ten la plena seguridad…

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Anoche tuve la dicha de verme por skype con una de mis grandes amigas de la vida que hoy vive en Colonia, Alemania. Es una verraca y trabaja muchísimo. Al poco tiempo de vivir en ese país, se convirtió en gerente de marca para una gran compañía y tiene muchísima responsabilidad y estrés.

Nuestro skype además de vernos y reírnos tenía un carácter urgente pues me dijo que quería hacerme una consulta. Cuando le pregunté qué necesitaba me contó lo siguiente: “tuve una pésima experiencia en una clase de yoga. Estoy en el gimnasio porque no puedo dejarme del estrés y debo desconectarme del trabajo y pensar en mi. A la única clase de yoga que puedo ir, es a la del jueves a las 8 p.m. y al entrar aunque todo parecía normal me di cuenta de que las tres personas de adelante se reían de mi. El salón tiene un espejo y podía ver como las más avanzadas se miraban entre ellas cuando yo intentaba hacer una postura. No siendo suficiente la profesora se me acercó y me dijo, está clase es una clase de vinyasa avanzada y tal vez este no es el lugar para ti. Siento que me hicieron bulling en la clase de yoga. Me hicieron sentir como la alumna gordita que no sabía nada.”

Ya se imaginarán que mi amiga, además de sentirse muy mal y triste es enfocada al logro, así que hizo la clase de vinyasa “avanzada” completa, pero su primera experiencia fue horrible.

le dije lo siguiente:

  1. No soy amiga de las clases de yoga en los gimnasios porque para mi son un entrenamiento físico más y se desdibuja lo que el Yoga realmente es. Puede que haya diferentes profesores muy buenos en gimnasios pero a mi en lo particular no me gusta que se mezclen las dos cosas porque el yoga se vuelve muy físico o el estiramiento de las otras clases y de hecho está contraindicado en la literatura yóguica que la práctica del yoga se haga después del ejercicio físico como correr o montar en bicicleta.
  2. No me gustan los espejos en las clases porque impiden que los practicantes sientan y en cambio los estimula a mirar hacia afuera, a comprarse, a juzgar e inclusive a burlarse de otras personas si su corazón está desintonizado y desbalanceado.
  3. El practicante avanzado no es el que más se abre de piernas, se para en las manos, vuela o salta. Es el que vive su práctica de forma humilde y al entender el control de su cuerpo puede controlar su respiración y como última instancia su mente.
  4. YO NO SOY ATLETA y jamás lo he sido. Nunca he ido a un gimnasio ni he entrenado porque no va con mi personalidad. Admiro la disciplina y los cuerpos de los deportistas pero YOGA NO ES UN DEPORTE y yo amo mi cuerpo tal y como es, con sus limitaciones y sus posibilidades. No siempre fue así. A veces me sentía gorda, fofa y demás pero a través de la práctica del yoga amé mi cuerpo pues entendí que es mi vehículo para el encuentro conmigo misma.
  5. Un estudiante avanzado de yoga ha superado los juicios, las comparaciones, la competencia y le interesa que otros encuentren su paz, luz y verdad. A esas tres personas que se burlaron de mi amiga solo les puedo decir que perdieron sus años de práctica, su dinero, energía y tiempo y deben comenzar de cero de nuevo.
  6. Ten la plena seguridad de que si vienes a clase conmigo y veo que te burlas de alguien de la clase a quien saco de la clase es a ti…

Profesores de Yoga… pilas con esto! aprendan a dictar sus clases haciendo modificaciones para todos sin forzar a los estudiantes a ir hasta donde no pueden. Es nuestra labor evitar lesiones y crear el camino para la transformación del ser y por lo menos garantizar que la primera experiencia de una persona en yoga sea amorosa y compasiva.

 

Namasté

 

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