Samadhi

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Tan cerca y tan lejos. Samadhi es un estado de conexión del individuo con Dios, con la totalidad, con el universo, con la fuerza creadora, con el supremo arquitecto. Es un regalo que nos han dado a todos pero que no sabemos como utilizar. Muchos han nacido en samadhi, muchos lo han logrado con mucho trabajo y otros simplemente lo han tocado y deciden regresar a un estado menos sutil del alma.

Despertar la energía que nos conecta con la tierra y el cielo (kundalini), entendernos como un canal de energía y concebir la idea de ser Dios; que tus palabras sean enviadas por Él, que tus actos indiquen que una fuerza poderosa y bondadosa los dirije, que dediques tu vida a servir a otros, que en tu vida no exista la palabra YO, sino nosotros, que entiendas que eres todo, haces parte de todo y de todas las criaturas y que por ende, ya no hay disgustos, ni preferencias, ni deseos.

No solo Jesús, Budha y otros han logrado entrar en este estado y permanecer ahí. Muchos yoguis han llegado al nirvana y se han devuelto con  respuestas. Muchos otros han viajado para conocer en profundidad que es lo que hay allá, que es lo que no todos vemos pero si sospechamos, el estadio superior donde están las respuestas a todo, lo que viene después, lo que nos espera.

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Estamos cerca y podemos lograrlo solo si decidimos renunciar al ego, al apego a los resultados, al pasado y al futuro, al tener, a la fama, al éxito, al miedo. Donde hay ego, donde hay miedo, donde hay rechazo hacia algo, no puede haber samadhi. En samadhi se ama todo, se sabe todo, se conoce todo.

El ejercicio para todos nosotros que vamos y volvemos es entender la diferencia entre la felicidad eterna y la felicidad momentánea, entre la finitud y la eternidad, entre la felicidad de las emociones y la felicidad del alma.

Feliz samadhi para todos, buen viaje y buen regreso.