Lluvia y sudor

publicado en: Momentos | 1

Tal y como lo imaginaba. Delhi tiene un aire especial. Amarilla e inmóvil. Húmeda y ruidosa.

Desde mi mesa, en el cafe Nirvana sobre la calle del Main Bazar, siento una gota de sudor resbalándose desde el hueco que se forma entre la cabeza y la nuca, por toda mi espina dorsal.

Por un momento, todo sonido desaparece y solo suenan los cuchillos y cucharas golpeando contra las ollas en la cocina, mientras me imagino que preparan el palak paneer que pedí. El mesero se acerca y veo como sus labios se mueven, pero yo aún sigo sin escucharlo. El aire está detenido y ahora siento una gota de sudor bajando desde la parte posterior de la rodilla que está doblada ligeramente hasta mi tobillo.

Pone en la mesa un vaso con hielo que de inmediato empieza a derretirse, como yo. Miro por el balcón y de repente empiezan a caer gotas de lluvia. LLUVIA. Todo vuelve a sonar otra vez y los vendedores en la calle rápidamente recogen su mercancía, desbaratan sus toldas y tratan de guarecerse de la lluvia. Yo asombrada observo el espectáculo.

Cinco minutos de lluvia  mojan el polvo que se levanta en las calles de Delhi y que a veces no permite ni respirar. Ahora la lluvia se ha mezclado con el sudor y las miles de partículas de agua y sales minerales se han quedado entre la condensación y la evaporación. Hay una especie de niebla espesa y salada entre todos los que aquí estamos.

Salgo a caminar y siento como el calor viene de arriba y de abajo. No resisto. Siento que me hundo en el asfalto. Huyo y vuelvo a esconderme en mis 2 metros cuadrados con aire acondicionado. No tengo más remedio.

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