La vacuidad

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Otro concepto filosófico y hermoso que trae el budismo a mi vida y que me muestra que las cosas no existen por sí mismas. Nada existe como aparece ante nuestros ojos. Nosotros mismos no somos lo que otras personas ven de nosotros.

Todos los fenómenos, todo lo existente es en realidad solo posible por sí mismos. La vacuidad nos permite entenderlo las cosas como un todo, sin prejuicios, sin juicios, sin dualidad. Entender que todo lo que tenemos y somos es vacío, irreal e independiente.

En la vida práctica y no filosófica, este concepto nos permite pensar dos veces antes de emitir juicios. Será realmente él o ella la culpable de mi desdichas?, será ella realmente quien me cuasa tanto sufrimiento?, será ella de verdad quien está mal de la cabeza?, será ella quien lo ve todo al revés o seré yo y mi imposibilidad de entender las cosas como son, la vida como un todo lleno de sucesos resultado de la ley de la causa y efecto.

Con este concepto se difumina la línea que divide lo bueno de lo malo, lo que nos gusta y nos disgusta, lo que nos hace sufrir y lo que momentáneamente nos pone felices. Nos acerca a la verdadera realización del ser. Somos parte de todo, de lo que nos gusta e inclusive de lo que no nos gusta y rechazamos rotundamente. Somos responsables, causa y consecuencia de todas las cosas del mundo, de la guerra, de la violencia, de la muerte y también del amor, de la vida, de la amistad, de los sentimientos que aborrecemos y de los más puros. Ver las cosas como son nos permite quitar el velo de la ignorancia y avanzar en el camino.

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