Entre el Este y el Oeste

publicado en: Momentos | 0

Luego de un día turístico en Bombay, de decirle adiós a mi amigo Pietro, a quien no veré por un tiempo tal vez largo, y de intercambiar datos con Erick el mexicano que va grabando sonidos por donde quiera que va, me bajo en mi estación del tren.

A pesar de que el tren aquí en la India, tiene bagones espaciales para mujeres, Nuria, Salam y yo hemos preferido viajar protegidas por nuestros amigos Pietro y Erick. Abrazos cargados de los mejores deseos y mil historias de risas, de esperanzas y vida se quedan en ese tren y ante mis ojos leo la señal Este y Oeste. ¿Para dónde voy? Momento de duda y lo irremediable… La direccion equivocada.

[singlepic id=83 w=320 h=240 float=center]

Luego de 40 minutos de preguntar aquí y allá, de caminar de una esquina a la otra y de intentar montarme en cuanto Rickshaw se me atravesaba, apareció el ángel que le estaba pidiendo al cielo. Me llevó hasta la esquina indicada, hizo una fila conmigo, me dibujó el camino que tenía que atravesar y me montó en el vehículo motorisado que debía traerme una vez más a Andheri.

El taxista también se perdió, pero preguntamos un par de veces más, él en su idioma y yo en el mío y finalmente llegamos. Como es de fácil perderse cuando no vemos las señales. Como es de fácil no identificar los mensajes o interpretarlos de la manera equivocada.

Un esfuerzo más por afinar la intuición y por confiar. No sabemos que hubiera pasado si me dirijo hacia el este… Solo una hostoria les puedo contar de dos caminos que me posieron a escoger, pero si puedo contar que la calma, la confianza y la buena actitud nos mostrarán la salida, la luz y nos llevarán al lugar que  nos corresponde.