Deseo y apego

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Una de las causas del sufrimiento de los seres humanos según nos dijo Budha hace 2.500 años.

Era cierto. Si sigues tus deseos, nunca estarás satisfecho pues siempre deseas lo que no tienes, lo que no eres. No se trata de no tener sueños y metas. Pero estas metas y sueños deben estar libres de ego y de apego y deben, en el fondo, tener un fin más amplio que el simple gusto de satisfacer deseos, de obtener más poder que otros, más fama que otros, más dinero que otros.

Cuando amas de verdad deseas que otros sean felices, compartes su felicidad y das felicidad. Primero tienes tu que ser feliz y luego puedes hacer felices a los demás. Cuando amas con apego, deseas que otros te hagan feliz, y deseas tu felicidad sin importar la felicidad de otros. Por lo general esperas que otros te den y cuando no obtienes lo que esperas, te sientes frustrado.

La frustración también aparece en nuestras vidas cuando tenemos miedo de perder lo que tenemos, bien sean cosas materiales o a las personas que nos rodean y miedo a no poder controlar las situaciones, a que las cosas no nos resulten como las queremos o como las hemos planeado.

No pelees con tus apegos, suéltalos, nada dura para siempre, ni si quiera el dolor de perderlo todo. Hay que ponerle menos pasión y más compasión a las cosas que hacemos, menos ambición y más amor, menos posesividad y más flexibilidad, menos acumulación y más entrega.

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