De Dunche a Syabru

publicado en: Momentos | 1

Empiezo a caminar asombrada por las montañas nevadas que me saludan. Serán 6 horas de camino así que prefiero pensar en mi presente. Empiezo a contar 1, 2, 3, 4 al ritmo de mi respiración mientas subo y bajo por el irregular camino.

Luego de dos horas andadas, he visto ríos, a un Lado Langtang y al otro el Tibet, he visto los verdes más verdes y los blancos má blancos. Las piedras y la tierra que sostiene mis pasos aquí tambien brilla, parece tener escarcha plateada e iluminar mi camino.

Luego de un almuerzo sencillo y de un chocolate para recuperar las energías, comienzo de nuevo. Este definitivamente es un viaje par meditar, para observar mi mente. Sin ipod, luego de ser robado, y con poco más que comida, camisetas y medias, en la maleta, se hace más liviano el camino y me permito escuchar al río, a los pájaros y a mi misma.

Esa voz dentro de mi, a pesar del cansancio dice: gracias Dios por mis pies, gracias por mis zapatos nuevos, gracias Dios por mis rodillas, gracias Dios por mis ojos y gracias por los Himalayas.

[singlepic id=138 w=320 h=240 float=center]

Deja un comentario